LAS ÚLCERAS son aquellas situaciones en donde hay disrupción de la piel encontrándose expuestos los tejidos profundos, siendo la profundidad variable, pero en algunos casos puede llegar hasta el mismo hueso.

Ellas varían de acuerdo a su origen, tamaño y tiempo de evolución. Podemos encontrar que cerca al 80 o 90% de las úlceras son producidas por enfermedades vasculares.  Es así entonces que la enfermedad vascular es el principal determinante de su aparición.

El porcentaje restante, es decir el 10 o 20%, puede ser originado por otras enfermedades como algunos tipos de cáncer, o por enfermedades autoinmunes, o en casos menos frecuentes, situaciones relacionadas con parásitos.

EL SISTEMA VENOSO

Dentro del campo de las úlceras de origen vascular encontramos que la gran mayoría de ellas son producidas por enfermedades del sistema venoso, tanto del sistema venoso superficial como del sistema venoso profundo.  Un número menor es originado por problemas de tipo arterial. Es así como se estima que entre el 70 u 80% de las úlceras vasculares es de origen venoso, y el porcentaje restante de origen arterial.

Entonces, la insuficiencia venosa es la causa principal de las úlceras. La evolución de la enfermedad venosa hace que el último escalón sea su aparición. Con ellas llegan problemas subsecuentes, como la pérdida de la movilidad de la extremidad en donde se encuentra porque la úlcera produce mucho dolor y la persona tiende a no mover la extremidad y a guardar un reposo más acentuado, haciendo que la articulación del cuello del pie (tibioastragalina) pierda movimiento conduciendo en sus etapas finales a una deformidad que se conoce con el nombre de pie en equino, porque se asemeja a las extremidades de los caballos. Las úlceras además favorecen la aparición de fenómenos infecciosos en las extremidades afectadas conocidos como Celulitis y en casos avanzados pueden incluso a infecciones generalizadas, Sepsis, con riesgo de pérdida de la extremidad o de la vida del paciente.

CÓMO SE MANIFIESTAN

Las úlceras presentan generalmente una evolución lenta que comienza con cambios de coloración en la piel, con mayor frecuencia en la parte inferior de las extremidades, cerca de los tobillos; sobre todo en la región ubicada por encima del tobillo interno, o sea la región maleolar interna. Es allí donde hay mayor repercusión de la insuficiencia venosa cuando la persona se encuentra de pie. Se aumenta la presión venosa que puede ser superior a la presión arterial, impidiendo la irrigación adecuada de la piel.  Esa presión venosa tan elevada que no lleva nutrientes ni oxígeno, impide que la sangre oxigenada y con nutrientes llegue al sitio, produciendo muerte de la piel o lo que se conoce como necrosis.  Es en ese momento que comienza a formarse la úlcera.

Suele empezar con lesiones muy pequeñas que van aumentando de tamaño, hasta incluso abarcar toda la pierna y gran parte del pie.  Pueden igualmente rodear la circunferencia de la pierna o del pie, con evolución y recuperación muy lenta.

ÚLCERAS POR ENFERMEDAD ARTERIAL

Una característica notoria de estas úlceras es que son supremamente dolorosas. El dolor que siente el paciente no alivia sino hasta que se puede mejorar la irrigación de la extremidad.

Muchas veces incluso se llega a la amputación de la extremidad y aún persiste el dolor, o la sensación de tener la extremidad aun dolorosa, conocido como el síndrome del miembro fantasma.

ÚLCERAS POR ENFERMEDAD VENOSA

Las úlceras venosas, se producen también por isquemia.  Pero es una isquemia provocada por el aumento de la presión venosa que impide la irrigación en el sitio afectado. Luego lo primero que se tiene que corregir es la hipertensión venosa, y para eso se hacen las medidas quirúrgicas o de compresión permitiendo que la presión venosa disminuya, y haya una irrigación adecuada que hará que la úlcera sane.

LAS ÚLCERAS VARICOSAS SON CURABLES

Inicialmente se creía que las úlceras eran producidas por problemas en el sistema venoso profundo, considerándose que el manejo era simplemente con medicamentos, reposo o compresión. 

Hoy se sabe que la mayoría son producidas por problemas del sistema venoso superficial, y que mediante un adecuado estudio puede llevarse un tratamiento que permite su curación.

Es primordial identificar tempranamente los pacientes que tienen riesgo de úlcera para prevenirlas.  Y a los pacientes que ya las tienen, realizarles un estudio adecuado para determinar el origen, y si es susceptible de manejo quirúrgico, bien sea convencional o con tecnologías menos invasivas como el láser.  Al hacerse de manera temprana se puede cerrar la úlcera y rehabilitar completamente el paciente para que vuelva a sus actividades normales, sin que reaparezca el problema.

CÓMO SE LOGRA

Es indispensable una evaluación para conocer los antecedentes del paciente, las enfermedades que son concomitantes y si existen problemas de tipo arterial o venoso, para enfocar adecuadamente el tratamiento.

Nosotros, los médicos especializados en cirugía vascular y angiología, sabemos que del 90 al 100% de las úlceras sanan simplemente con aplicar elastocompresión, es decir, compresión a nivel de la extremidad afectada.

Desafortunadamente es imposible mantener un paciente todo el tiempo acostado con las piernas elevadas porque genera otros riesgos; riesgo de trombosis venosa profunda, tromboembolismo pulmonar, trombosis. 

Pero si se logra cambiar con medidas de compresión, elásticas o inelásticas, dependiendo el caso y el manejo de las causas de la úlcera, para lo cual disponemos de recursos quirúrgicos menos invasivos como el láser, se pueden tener pacientes deambulando con su úlcera en proceso de cicatrización.  Una vez cicatrizada, con un soporte elástico adecuado pueden recuperar una vida sin inconvenientes y logrando que la úlcera no se vuelva a presentar.

RECOMENDACIONES

  • Acudir tempranamente al presentarse la úlcera. Preferiblemente con personal debidamente entrenado y calificado. O al especialista directamente.
  • Realizar de manera oportuna las intervenciones quirúrgicas necesarias para corregir la causa. En la actualidad con procedimientos mínimamente invasivos con láser
  • Adoptar medidas de terapia física. Pueden ser recomendaciones acerca del movimiento entregadas por el mismo médico, por un profesional en terapia física o un especialista en medicina física y rehabilitación, que puedan dirigir los ejercicios y movimientos con el fin de que no se pierda la movilidad.
  • Debe haber una buena analgesia para permitir que el paciente pueda realizar los movimientos sin el dolor que le produce la lesión.