Un tema indispensable para tratar cuando hablamos de enfermedades vasculares es el láser.

Es uno de los recursos utilizados con mayor frecuencia en medicina, especialmente en la parte quirúrgica, porque permite realizar procedimientos con mayor precisión y control del sangrado.

El láser, que es una emisión de luz intensa, monocromática y coherente, tiene la capacidad de concentrar la energía en puntos muy concretos, para hacer que la intervención sea precisa. Es por eso que se utiliza con frecuencia en cirugía oftalmológica, en una región  fundamental del ojo y muy delicada, que es la retina.

El láser permite hacer tales intervenciones utilizando los medios ópticos del ojo sin necesidad de ninguna incisión. De forma muy sencilla se aprovecha la apertura de la pupila para llegar con esa emisión de luz amplificada tan precisa y tan coherente a la zona de la retina en la que se quiere utilizar. Por eso la cirugía de desprendimiento de retina en diabéticos, afección que es muy frecuente, se puede hacer con el láser.

VENTAJAS DE SU USO

Existen algunos tipos de láser especiales para el control del sangrado, como en las cirugías de hígado en donde el sangrado es uno de los los riesgos mas importantes.  El láser permite hacer un control muy preciso de él, lo que se denomina en cirugía, hemostasia.

Otras de las ventajas del láser es su uso en  cirugía vascular. Como es una luz amplificada, potente y coherente, se puede utilizar para cerrar las pequeñas várices que se presentan con tanta frecuencia en los pacientes y que se conocen con el nombre de telangiectasias, de las que ya hablamos en reportajes anteriores. Estas pequeñas várices se pueden tratar muy bien con láser transdérmico que dirige la energía lumínica y produce su cierre y posterior desaparición. La longitud de onda que se utiliza es ávida por el color del vaso, que actúa como cromóforo, es decir que busca determinado tipo de color por su longitud de onda.

Otras de las grandes ventajas del láser es que lo podemos usar dentro de la luz de los vasos o endovascular y nos permite hacer intervenciones a distancia sin necesidad de hacer grandes incisiones, o incluso sin hacer ninguna.  Simplemente se punciona la arteria o la vena que se va a tratar, y por medio de la fibra óptica que es la que conduce la luz del láser, se puede navegar dentro de la anatomía del organismo al sitio a donde se requiere utilizar esta luz potente para hacer un manejo quirúrgico.

En la enfermedad arterial hay tipos de láser desarrollados para atravesar las placas ateroescleróticas que obstruyen las arterias. Cuando no es posible atravesar las placas para dilatar las arterias y poder reestablecer el flujo, con una emisión controlada de láser se puede romper la placa y avanzar.  Ese es un fenómeno que se conoce con el nombre de fototermólisis, que destruye la  placa por medio de la utilización del calor.

INSUFICIENCIA VENOSA SUPERFICIAL

Otra de las ventajas que permite este avance, y que viene siendo muy utilizada en cirugía vascular, es el manejo de la insuficiencia venosa superficial. Específicamente el manejo de las várices dependientes de las venas safenas, bien sea safena mayor o menor, como también las várices dependientes de las venas perforantes y algunas várices de tributarias.

¿Cómo se hace?  Con anestesia local y mediante una punción guiada por ecografía,  se ingresa en la luz de la vena y se avanza la fibra óptica hasta el sitio que se quiere cerrar. Una vez identificada con precisión la posición de la fibra se activa el láser, que cierra la vena gracias a la fototermólisis y se interrumpe de manera definitiva el flujo invertido de la sangre.

A medida que se va activando el láser se va retirando gradualmente la fibra óptica; de esta manera se consigue un cierre inmediato de la vena sin necesidad de recurrir a procedimientos quirúrgicos tan grandes y traumáticos como los que se venían utilizando desde hace más de 100 años. Hablo de la cirugía de safenectomía convencional, descrita en 1905.

Hoy por hoy lo podemos hacer con un procedimiento muy sencillo: con anestesia local, punción de la vena,  navegación dentro del vaso guiada por ecografía, permitiendo una recuperación prácticamente inmediata.

El paciente ingresa a la sala de procedimientos o a la sala de cirugía caminando, y sale caminando. No hay necesidad de colocarle anestesia general, o sea dormirlo, o colocarle anestesia en la espalda, conocida como anestesia raquídea o epidural, con los consecuentes inconvenientes que tiene de dolor de cabeza, malestar, náusea o vómito.

El paciente está despierto durante todo el procedimiento, con sedación por    vía oral o intravenosa. Se practica el procedimiento con anestesia local, y tan pronto se termina se va caminando hacia su casa.

Son procedimientos altamente efectivos tan comparables a una cirugía convencional bien ejecutada; a cinco años los resultados son similares, con una recuperación prácticamente inmediata, con pérdida de tiempo laboral mínima, y con satisfacción muy alta del paciente.

La anestesia local tiene la ventaja también de que le da analgesia al paciente durante dieciséis o dieciocho horas. Durante ese tiempo no tiene que tomar analgésicos para el dolor y después el dolor ha disminuido o desaparecido por completo.  Prácticamente no se requiere la toma de medicamentos analgésicos.

PROFESIONALES CAPACITADOS

Estos procedimientos deben ser llevados a cabo por profesionales debidamente entrenados. Cirujanos Vasculares que tengan el conocimiento de la anatomía, de la fisiología, de la evolución de la enfermedad y los riesgos y posibles complicaciones de los tratamientos.  Para poder, en primer lugar prevenirlas, y lo más importante para saber como manejarlas.

Un desarrollo reciente que ha tenido la tecnología del láser para la cirugía endovenosa es la aparición de las fibras radiales. ¿Qué significa esto?  Que como la luz del láser va en un solo sentido cuando se emite, las fibras que existían antes, eran fibras coaxiales, que hacían que la luz salga de la fibra de manera frontal, o sea hacia adelante.

Hoy en día tenemos fibras radiales que son completamente circunferenciales en la punta. Cuando se activa el láser y se genera la emisión de luz, ella actúa de manera circunferencial en la pared del vaso. Así  es mucho más efectiva y se requiere una potencia menor, disminuyendo los riesgos de perforación de la vena y de afectación de los tejidos vecinos. De esta forma se hace el tratamiento de manera más rápida y con mejores resultados.

Es la tecnología de punta que se usa en el momento en los centros de mayor desarrollo a nivel mundial y el único lugar donde está disponible en la región es en el consultorio del Dr. Álvaro Delgado Beltrán ubicado en Ibagué.